La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada es un trastorno en que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede llegar a dañarlos. Cada vez que el corazón late bombea sangre a los vasos y estos la llevan a todas partes del cuerpo.

Tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón, cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

Los índices normales en adultos son de 120 mm Hg cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.

En su mayoría, las personas con hipertensión no muestran ningún síntoma; por ello se le conoce como el “asesino silencioso”. En ocasiones, este padecimiento causa dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, pero no siempre.

Cuanta más alta es la tensión arterial, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como cerebro y riñones. Hipertensión es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y de Accidente Cerebrovascular en el mundo.

Todos los adultos deberían medir su tensión arterial periódicamente, ya que es importante conocer sus valores; si esta es elevada, resulta esencial consultar al médico para modificar estilo de vida y si estas medidas son insuficientes se debe valorar agregar algún medicamento.

Algunas recomendaciones para minimizar probabilidades de padecer hipertensión son:

  • Reducir la ingesta de sal a menos de 5 g al día.
  • Comer cinco porciones de fruta y verdura al día.
  • Reducir la ingesta total de grasas, en especial las saturadas (mantequilla, embutidos, leche entera y carnes grasosas).
  • Evitar el consumo excesivo alcohol, esto es, limitar su ingesta a no más de una bebida alcohólica al día aunque lo ideal es suspenderlo por completo.
  • Realizar actividad física de forma regular por lo menos 30 minutos al día.
  • Mantener un peso corporal en índices adecuados; cada pérdida de 5 kg en su exceso puede reducir tensión arterial sistólica entre 2 y 10 puntos.
  • Abandonar consumo y exposición al tabaco.
  • Manejar el estrés de una forma saludable, por ejemplo mediante meditación, ejercicio físico adecuado y relaciones sociales positivas. 

Doctora Daniela Zavaleta Carrillo

Cédula 9023970

Fuentes

  • who.int
  • cenetec.salud.gob.mx

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